El precio de la tortilla podría aumentar entre 2 y 4 pesos por kilo en diversas regiones del país, en medio de un entorno de inflación que alcanzó el 4.59% anual al cierre de marzo, según datos del INEGI.
Especialistas señalan que este incremento no solo responde a la inflación, sino a factores estructurales y locales como el encarecimiento de energéticos, transporte, costos operativos, así como efectos de la crisis climática y la falta de incentivos al sector agrícola.
A este panorama se suma el alza en otros productos básicos: en el último mes, el jitomate y el pepino registraron aumentos de hasta 42%, mientras que el limón subió alrededor de 18%. Este encarecimiento responde, en parte, a una menor producción destinada al mercado interno, lo que ha reducido la oferta y disparando los precios para el consumidor final.
Por su parte, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y el gobierno federal reiteró que se mantiene vigente el Acuerdo Nacional Maíz-Tortilla en el que productores y empresas harineras se han comprometido a conservar la estabilidad de precios.
En este contexto, el precio de la tortilla se mantiene en una zona de incertidumbre, donde las presiones del mercado contrastan con los compromisos oficiales de estabilidad. Mientras autoridades llaman a evitar aumentos, el comportamiento de los costos podría definir en las próximas semanas si el impacto llega o no al bolsillo de las familias mexicanas.

